Misa Crismal: "El Señor nos da para que nosotros demos”

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HOMILÍA MISA CRISMAL
Jueves 22 de Marzo de 2018 – Catedral

La Palabra de Dios para nosotros Pastores, elegidos, llamados a apacentar el Pueblo de Dios, es una Palabra llena de “Certeza” que viene del mismo Amor de Dios: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El “ser ungidos” no viene de nuestras certezas, de nuestras cualidades, de nuestros estudios, ni es algo recibido de los ámbitos sociales, sean del trabajo o de las ciencias.
El Profeta Isaías nos ha recordado en la primera Lectura que es algo que, totalmente, pertenece a Dios, y nos lo ha compartido, transmitido.
Pero con una finalidad: “Llevar la Buena Noticia a los pobres, vendar los corazones heridos… proclamar un año de gracia del Señor… un día de venganza para nuestro Dios: consolar a todos los que están de duelo, cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el óleo de la alegría y su abatimiento por un canto de alabanza.”
Y termina diciendo: “Les retribuiré con fidelidad y estableceré en favor de ellos una Alianza eterna, su descendencia será conocida entre las naciones.”


Vemos que la finalidad es “ser una Iglesia en salida”. El Señor nos “da” para que nosotros “demos”, y lo que tenemos que dar es algo bien concreto: la Vida misma de Dios, una Buena Nueva, una Buena Noticia, en especial a los pobres, a los afligidos y heridos de este mundo.
Es un Año de Gracia del Señor, por eso en cada Pascua, la pasión, la muerte y la Resurrección de Jesús hacen presente este Año de Gracia que anunciaba el Profeta, haciéndolo cotidiano, siempre actual; por la Pascua de Jesús cada día nuestro se transforma en un día de venganza para nuestro Dios; porque el obrar del Pastor es presencia cierta de que, lo que triunfa en la vida no es la mentira, el odio, los celos y envidias; no es la corrupción ni la violencia, no es el mal ni el demonio el que tiene la última palabra; no es la angustia ni la enfermedad, ni la misma muerte la que triunfa, sino, por Cristo Sacerdote presente en nosotros, Pastores del Pueblo de Dios, aún en medio de nuestras fragilidades resplandece como en aquella noche Santa, la alegría de la Resurrección, la Vida sobre la muerte, la Verdad es más valiosa que la hipocresía, la mansedumbre y la ternura son más fuertes que el odio y la venganza… Ante la prepotencia, el diálogo y la cordialidad, la sencillez y la humildad vencen fácilmente a los celos, a las envidias, y todo esto lo va haciendo el Espíritu del Señor, que nos ha Ungido.
Por eso la Justicia debe vencer a la corrupción y aunque a veces nos pareciera que el espíritu del mal o el mismo demonio lleva la delantera, nunca será la última palabra… Es la certeza que nos da la Fe, y por ello también estamos siempre asombrados de ese llamado tan grande de Dios a nosotros, conscientes del recipiente de barro que somos, pero… así es el Amor de Dios.
El Salmo dice que Dios encontró a David, así como nos encontró a cada uno de nosotros, queridos Sacerdotes, y lo Ungió, para “estar siempre con él” y acompañarlo, es así como Dios se hace cercano a nosotros, y nosotros a la gente, para que todos podamos decir a Dios: “Tú eres mi Padre, mi Dios, mi roca Salvadora”.
Hermanos, para concluir:
En esta Semana Santa que vamos a comenzar… nos ponemos junto a Jesús decididamente caminando hacia el Calvario a entregar Su Vida en la Cruz para la Salvación de toda la humanidad. Detengámonos en estos días Santos… y al querer seguir junto a ÉL, entregando también nosotros la Vida, supliquémosle al Padre que la Resurrección de Su Hijo nos dé la fuerza y la alegría para no caer en la tentación de la resignación, de bajar los brazos o deprimirnos ante el escepticismo de estos tiempos tan fuertes del país y del mundo; sino que como Verdaderos Resucitados, junto a Cristo Jesús, vivamos en comunión, como hermanos que nos queremos y nos ayudamos, y hasta tenemos el coraje, por la fuerza de la Pascua, de perdonarnos y seguir construyendo entre todos la Civilización del Amor y la Solidaridad.
¡María de Guadalupe, Ruega por nosotros!

+ Luis Alberto Fernández
Obispo de Rafaela